domingo, 26 de julio de 2009

Ewa chce spac


La dama ya no estaba allí...
tácita, atravesó los fríos corredores;
y dio una última mirada dentro de aquella alcoba;
sus pasos se alejaron silenciosos
mas aquella tibia mirada se quedó en el salón;
junto con su última esperanza
que había sobrevivido a aquel mar de lágrimas,
y que ahora se ahogaba en un mar de soledades...
Taciturna se marchaba la dama,
sus oscuros ojos ya no eran vidriosos...
la porcelana estaba por completo limpia;
inmaculada como aquella primera vez que
la luz se despertó.
El cortinaje se movía lentamente,
confundido con aquel vestido de ribetes y encajes...
La baranda era firme;
el vacío completo...
su mirada ausente;y su corazón...
ya no existía.



* Ewa chce spac: Eva quiere dormir.

The Hireling


Reconocí en sus labios palabras
que no eran las suyas;
un dejo de amargura y nostalgia
llovían sobre sus inmaculados cabellos
y sus ojos serenos se quedaron
mudos y sordos
como perdidos destellos
de aquel día de verano
de aquel falso sol:de aquellos falsos años,
¿quién soy ahora?; me pregunto
entonces;
tan solo aquel espectro cristalino
que amenaza con apagarse;
y entonces sabes que no existió...
una gota de lluvia aferrándose al
cristal; como una de miles,
pero aquella en cual tu mirada descansa...
¿y dónde estás tú ahora?;
perdida en mis recuerdos ocasionales;
atrapada en paisajes ajenos,
añejos
ilusorios
irrisorios...
una figura diáfana que se inicia
en una pequeña placita de pueblo,
lejana
y que acaba en el tétrico
castillo en el que he construido
mi morada.

La culpa es de uno (Mario Benedetti)


Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte

Romeo, Julia a tma

¿Me amas, dices?... ¿cómo puedes amarme si yo soy nada, si yo no existo?
Las lágrimas en tus ojos…pero no, no logro comprenderte; no me pidas que lo haga; por favor.
¿Dónde estuvimos todo este tiempo, cariño? Tú tomando corazones ajenos; yo, sentado en mi salón de gastadas cortinas, viendo pasar el tiempo…hasta que de pronto, éste vino por mí, y yo me le entregué con los brazos abiertos.
“Los caminos se separaron”…aquella fue una ilusión; las sendas jamás existieron. Tan solo te miraba de vez en cuando, oculto tras el manto oscuro, amparado por las crueles e ignorantes estrellas…y tú me regalabas una que otra ocasional sonrisa, entonces, me creía en el paraíso.
Pero somos muy sencillos, querida mía. Tan básicos, tan predecibles…tan inexistentes.
Siempre representaste para mí el papel de la dulce Ofelia, y siendo yo aquel trágico Hamlet, no me percataba de tu existencia hasta que ya demasiado tarde era… Y otras veces tan solo eras Julieta, y yo, pretendía ser aquel Romeo; y con versos y ensoñaciones melancólicos, me insinuaba a tu balcón; renegando la carga de ser un infeliz Montesco, pidiendo ser solamente lo que quisieres que fuese…
Jamás existimos, amada mía.
Jamás fuiste mi amante secreta…
Jamás nos amamos por ser lo que somos…
Jamás existió toda esta jodida historia.


(* Romeo, Julia a tma: Romeo, Julieta y las tinieblas)

sábado, 4 de julio de 2009


Sus labios estaban sellados desde que el sol
brilló por vez primera en sus disolutas,
oscuras pupilas
sus dedos se aferraban a aquella tenue esperanza de
redención;
atada al destino de aquella tácita perfecta dama
de triste mirada
y versos altaneros.
Su alma yacía postergada en los ocasionales ruegos
de tiempos pasados
lugares borrados
y alegrías malsanas...
Iba quedándose en cada estación,
deteniendo el tiempo,
transformando el triste viento;
melancólico como aquella que tantas noches sueña...
imposible como un suspiro a media tarde.

Una triste alegría invadía su pequeño mundo interior...
él, criatura tan frágil;
lleno de cavilaciones, incertidumbres,
indecisiones y minúsculas melancolías...
tan solo se quedaba ahí,
muy cerca de la ventana
aguardando por ella:
la triste musa de días pasados...
Una imperceptible sonrisa se posó en sus labios de
eterno niño...
una lágrima resbalaba por su rostro,
y ya aquella musa se desvanecía,
tan solo le quedaban aquellas alegrías vanas...
El espejo se rompió,
y tan solo le quedaron en la mano algunos pedazos;
una roja y muy delgada línea en el suelo...
un pobre y raído resquicio de alma.

Sex, Lies, and Videotape

Una inocente sonrisa en aquel maquillado rostro. Esos rizos azabache cayéndole sobre los hombros, su voz suave y sus sollozos de por medio.
Te miraba y eras la reina de los falsos equívocos. Tan solo estabas ahí, con tu lindo rostro surcado por dos estéticas pequeñas líneas negras que partían desde tus verdes ojos...tus labios temblaban, pero eran tan sensuales como siempre, y aquel vestido ajustado ceñía perfectamente tu curvilínea figura.
Oí tus lamentaciones, mientras te paseabas de un lado al otro de la sala, ocultando tus lágrimas tras un pañuelo de raso y encajes.
- Tan solo mírate, si hasta pareces la respetable señorita que intentabas representar la noche pasada… Lo lamento - no puedo reprimir una sonrisa algo burlona.- Mi amor, eres tan dulce, pero ¡diablos!, lo sabes, soy tan bueno haciendo de malo.
Me diriges una mirada cortante y seca. Tus sollozos se detienen. Coges la botella rota.
- Esto no es una maldita película…yo no soy Bettie Page, o Louise Brooks, ¿me oyes?
- Pero vaya…eres la perfecta maniquí con el rostro de una estrella muerta, mi vida.
Oigo un ruido sordo. El resto de botella ha ido a dar contra la pared.
Me acerco, te afirmo de las muñecas. Intento besarte, no te dejas. Forcejeamos; lo logró. Me muerdes el labio inferior; te suelto rápidamente. Me llevo la mano a los labios: sangro. Me río.
Me das una bofetada. Te arrepientes. Te lanzas sobre mí, caemos sobre el diván.
Mi corbata va a dar al suelo.
El cigarrillo en mi mano sigue encendido.

Corte, quedó perfecto.