
Lo miró aterrada; entraba por la puerta seguido de un grupo de personas que reían estruendosamente, que la insultaban, amenazaban e intimidaban. Ella sabía quienes eran, conocía cada una de sus voces aún cuando la tropa se había acercado lentamente, refugiándose bajo la oscuridad de la habitación.
Los miraba sin la necesidad de abrir los ojos. Estaban ante ella; con grandes cuchillos, hachas, pistolas, escopetas y estoques entre sus pálidos dedos. Y no dejaba de oírse aquella risa vacía y burlona, inundando cada rincón de la pequeña sala.
De pronto oyó que todas las risas se silenciaron a una misma y sola orden. Entonces una voz surgió desde horrible silencio infernal.
- Haz sido una chica muy mala, ¿no es así Linda?. Haz sido una chica muy mala, y tendré que castigarte por eso...las cosas hubiesen sido tan distintas si hubieses mantenido tu labios cerrados como te dije que hicieras...¡pero no pudiste!... no pudiste, ¿cierto?. ¿Creerías que salvarías tu desdeñosa alma a cambio de nosotros?, que equivocada has estado querida, muy equivocada. ¿Sabes?, eras fabulosa, una de las mejores...será un verdadero placer verte retorciéndote en el suelo mientras me regalas un espectáculo digno de una soprano...pero que digo, lo había olvidado ¡no lo harás por que tu lengua será lo primero de lo que te despidas esta noche!
Oyó el sonido de unas afiladas navajas saliendo de sus fundas, el cargar de unas pistolas.
Se quedó sentada en la mecedora sin moverse un solo milímetro. Sabía muy bien lo que vendría después de eso.
Los miraba sin la necesidad de abrir los ojos. Estaban ante ella; con grandes cuchillos, hachas, pistolas, escopetas y estoques entre sus pálidos dedos. Y no dejaba de oírse aquella risa vacía y burlona, inundando cada rincón de la pequeña sala.
De pronto oyó que todas las risas se silenciaron a una misma y sola orden. Entonces una voz surgió desde horrible silencio infernal.
- Haz sido una chica muy mala, ¿no es así Linda?. Haz sido una chica muy mala, y tendré que castigarte por eso...las cosas hubiesen sido tan distintas si hubieses mantenido tu labios cerrados como te dije que hicieras...¡pero no pudiste!... no pudiste, ¿cierto?. ¿Creerías que salvarías tu desdeñosa alma a cambio de nosotros?, que equivocada has estado querida, muy equivocada. ¿Sabes?, eras fabulosa, una de las mejores...será un verdadero placer verte retorciéndote en el suelo mientras me regalas un espectáculo digno de una soprano...pero que digo, lo había olvidado ¡no lo harás por que tu lengua será lo primero de lo que te despidas esta noche!
Oyó el sonido de unas afiladas navajas saliendo de sus fundas, el cargar de unas pistolas.
Se quedó sentada en la mecedora sin moverse un solo milímetro. Sabía muy bien lo que vendría después de eso.

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